Miradas cruzadas (2012-13)

Esta serie de fotografías a las que te enfrentas pretenden ser una paradoja... una metáfora... un engaño... un truco... 

Esta es una colección que formó parte (cuatro de ellas) de la exposición colectiva del Taller de Fotografía de Zizur Mayor del curso 2012-13, impartido por Carlos Cánovas. Fue una nutrida exposición de fotografías de 16 fotógrafos mirando con sus propios ojos. Buscando las diversas miradas cruzadas fotográficas.
En el folleto de la exposición reza un texto de Minor White, elegido por Ignacio de Álava (uno de los fotógrafos participantes en la exposición), que dice: "Para pasar de lo tangible a lo intangible (lo cual reclaman como parte de su tarea los artistas maduros en cualquier medio expresivo), ha sido frecuentemente útil lo que se acerca a una paradoja. Para el fotógrafo, y para liberarse de la tiranía de los hechos visuales, de los cuales tanto depende, una paradoja es el único instrumento posible. Y la paradoja singularmente apropiada para la fotografía es trabajar "el espejo de la memoria" como si se tratara de un espejismo, como si la cámara fuera una máquina de hacer metamorfosis, y como si la fotografía fuera una metáfora... Una vez liberado de la tiranía de superficies y texturas, de sustancia y forma, puede utilizarlas para procurar una verdad poética." (Minor White, 1958). Después añadía el propio Ignacio: "Esta exposición acaso quiere recoger verdades poéticas derivadas de las miradas cruzadas que nos rodean en el día a día".
La exposición resulto del todo variada, miradas cruzadas poéticas y técnicas.

Por mi parte quería por un lado mirar los objetos desde diversos puntos de vista y fotocomponerlos para así producir esa metamorfosis de la que nos habla Minor White en su texto, para lograr pasar de lo tangible, de lo cotidiano a lo intangible y darle los diferentes puntos de vista en uno como hicieron Picasso, Gris, y todos esos artistas cubistas.
No pretendo emular a tan grandes artistas, tan sólo me gustaría mirar, y por lo tanto fotografiar, desde una mirada des-compositiva para re-componer después y así los objetos recobren su nueva vida poli-funcional después de la metamorfosis poética que los transforme en imágenes imposibles, liberándolos de su sustancia y su forma.

El trabajo está dividido en grupos dependiendo del tratamiento realizado tanto a la hora de tomar las fotografías como a la hora de la foto-composición final. En todo caso el método de la realización de las fotografías estuvo, siempre, precedido por el tratamiento final de la imagen. Son, al fin y al cabo, objetos sencillos cotidianos que se transforman levemente ante nuestra mirada cruzada.

Y ahí está la paradoja... los objetos se presentan con apariencias de verdad.